Desde chico, viví y respiré el asado—nuestra tradición sagrada de la parrilla. Pero cuando descubrí las técnicas japonesas del hibachi en internet, me di cuenta de que este arte no existía acá. Así que aprendí herrería, construí mi primer prototipo en 2021, y nunca miré atrás.
Lo que empezó en un pequeño taller creció hasta convertirse en Fuku Labs—10 artesanos produciendo 30-40 hibachis hechos a mano por mes. Cada uno construido con bases de ladrillo refractario de 2 cm (resistentes a 800°C), parrillas de acero al carbono de 7mm, y el tipo de atención al detalle que solo se consigue cuando algo está hecho a mano, no estampado por máquinas.
Combinamos la pasión argentina por el trabajo en metal con la precisión japonesa de la parrilla. Nuestras "imperfecciones" no son defectos—son la prueba de que manos reales fabricaron tu parrilla con verdadero cuidado.